Y seguimos con la «Excelencia»…

José Luis Pardo, filósofo, escribe hoy un «excelente» artículo en El País, «No me hables de Oxford» en el que se denuncia, una vez más,  la falta de imparcialidad de los rankings que sirven para calificar como «excelentes» a las mejores universidades del mundo.  Pardo pone de manifiesto cómo estos rankings no son más que la «mercantilización» del conocimiento, al centrarse en las publicaciones de la investigación generada en dichas universidades. Los factores de impacto de las revistas nos dicen qué es lo que más se publica (o se vende, en términos mercantiles), pero no siempre lo más publicado/vendido es lo mejor. La excelencia nada tiene que ver con la supuesta competitividad de las publicaciones sino con «la autonomía del saber científico con respecto a los poderes económicos y políticos que siempre han tenido la tentación de controlar el conocimiento y de ponerlo a su servicio».

Y se sigue hablando de excelencia, y se sigue «pervirtiendo» el concepto para la mayor gloria de los mismos de siempre. Es cierto, ya está todo dicho, una y otra vez, pero hay que seguir diciéndolo, en voz bien alta…

Inside Job… Indignación!!

El humor al que apelaba en la entrada anterior se esfumó por completo cuando ví el documental «Inside Job» y fue reemplazado por una total indignación. Nada nuevo nos cuentan, por otro lado, pero ver la realidad de esta forma tan cruda me hizo sentir verguenza de ser economista y de ser profesora de universidad.

Este documental debería ser obligado en todos los estudios, de Economía o no. Las caras de «yo no sé nada» de los implicados y la absoluta falta de ética fue superada por la desverguenza más evidente de los economistas «académicos». Esos silencios que daban por toda respuesta, esos «¿puede apagar la cámara?», ese desprecio con el que hablan… Y lo peor es que ahí siguen, orgullosos de ser «Economistas», pavoneándose de ser «excelentes académicos» de las «mejores universidades», a las que los demás pretenden emular.

Pues no, así no quiero ser «Economista» y gracias, pero no, no quiero pertencer a ese club de «excelentes académicos». Esta pandilla de «ganster de guante blanco» manchan toda una institución como es la Universidad y toda una disciplina como es la de la Economía… Nos están engañando, o lo están pretendiendo, en honor a unas pretendidas Agencias de Calificación y de una excelencia académica…

¡¡Gracias a los productores por este documental aunque me haya llevado a la más absoluta indignación!!

El documental ha sido ya estrenado en Sevilla, invito a todos a que se vea y a los profesores/as a que lo divulguen entre su alumnado.

La mentira en la que vivimos… Una más…

El sistema para fomentar la «Excelencia» universitaria pasa por publicar en las «mejores revistas académicas», tales como American Economic Review, Econometrica y otras tantas. Y podríamos preguntarnos ¿»mejores» para quién? ¿Quién ha definido los índices de impacto que hacen «mejores» a esas revistas y no a otras? El artículo de Vicent Navarro que dejé en una entrada anterior responde con rotundidad a estas preguntas.

Pero por si no fuera suficiente, podríamos preguntarnos, ¿Para qué sirven esas revistas? ¿Los artículos publicados son de utilidad para resolver los problemas del siglo XXI? The Economist publicó el 23 de marzo un artículo revelador, recogido por David Ruccio, profesor de Economía de la Universidad de Notre Dame (Indiana, USA), para hacer una interesante y valiente reflexión en su blog, en el que da respuesta a estas preguntas. El resumen, citando al propio Ruccio, «estas revistas, como la guerra, no sirven para nada«.

Libertad de pensamiento

El artículo de Emilio Lledó publicado en Público el domingo pasado, «La corrupción mental es peor que la económica», plantea lúcidamente cómo el Plan Bolonia es un paso atrás en la educación universitaria pues hace al estudiante menos libre. Según el filósofo, «la libertad de expresión no tiene sentido si no hay antes una libertad de pensamiento». Y me pregunto, ¿Dónde podemos encontrar esa libertad de pensamiento si no es en la Universidad? Y sigo dándole vueltas y vueltas al mismo tema… y me quedo intranquila, por lo que estamos haciendo en la Universidad en aras de una Excelencia y una Objetividad de la Ciencia (todo con mayúsculas, ojo!) que, desde la más absoluta «consciencia», va en contra de la libertad de pensamiento.

La «Excelencia»… ¿Qué es la excelencia?

¿Cuál es el papel de la Universidad? sigo reflexionando en torno a esta pregunta y hoy me encuentro con el titular «La búsqueda de la excelencia» (Marius Rubiralta, El País, 20 febrero 2011). Y comienzo a leer pensando, ilusa de mí, que el Secretario General de Universidades del Ministerio de Educación, tendría algo diferente que decir. Nada más lejos de la realidad.
Habla de la búsqueda de la «excelencia». Ahora todo ha de ser excelente: «excelencia docente, excelencia investigadora, excelencia en innovación…». Y sin embargo, si preguntaramos ¿Qué es la excelencia? probablemente la pregunta se quedaría sin respuesta…

Samuelson y las matemáticas

Me ha sorprendido leer en un artículo de El País que Paul Samuelson, Nobel de Economía en 1970 y recordado por su «matematización de la economía», en una de las últimas entrevistas que dio a mediados del 2009 (poco antes de fallecer), cuando le preguntaron qué qué le diría a alguien que empezara sus estudios de economía, Samuelson fue tajante: «nada de matemáticas».

He buscado la fuente de esta afirmación pero he sido incapaz de encontrarla. Si alguien conociera la citada entrevista, agradecería me la hiciera llegar o bien como comentario a esta entrada o directamente a mi correo: evelalo ARROBA. upo.es

Si, efectivamente, Samuelson realizó esta afirmación, ya va siendo hora de que se publique en portada y en mayúsculas. Ya va siendo hora de que se reconozca la evolución de un Nobel…

 

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