El Tiempo del Recuerdo

Dicen que cuando estamos viviendo algo no podemos ver el aprendizaje que ha supuesto hasta un tiempo después (si paramos para “verlo”, claro).

Esta semana santa he parado. Y he podido darme cuenta el regalo que me ha traído esta pandemia. Lo digo con todo el respeto porque sé las muchas personas que la sufren y las muchas vidas que se han perdido. Pero para mí ha sido un regalo.

Ha sido el Tiempo del Recuerdo. He recordado cómo ver y escuchar a la Tierra de otra forma. He recordado el espíritu sagrado del agua. He podido entender por qué hace un año comenzó a gestarse en mis aguas sagradas la “YakuMama. La Voz Recobrada”.

Hoy puedo ir dándole sentido a muchas de las cosas que viví y sentí hace un año. Tuve que atravesar el miedo y la neurosis que se me disparó. Pero hoy puedo recordar y así entender para qué recobro mi voz.

Alzo mi voz y la pongo al servicio de la Gran Madre, el eterno femenino, para que la semilla que siembro germine y ayude a otras mujeres a recordar lo que tiene que ser recordado y entre tod@s podamos crear una Nueva Tierra donde el Amor, y no el Miedo, campe a sus anchas.

La grandeza del Brujo

El Brujo. Pintado durante el Confinamiento. 8/4/2020

Hace un año, en el precioso Taller de Tambor y Voz que organizó Malika Avani, al ritmo profundo de los tambores, pude conectar con mi animal de poder. Pude sentir su fuerza, su grandeza, sus ansias de libertad, su poder… pude bailar la danza de mis ancestros alrededor del fuego…

Hoy, un año después, amodorrada por este calor sofocante, agotada por el curso que no termina de terminar, viene a rescatarme y puedo sentir la grandeza del Brujo!!

“Poderoso caballo… Tienes el poder de correr por las anchas llanuras o de traer la visión de los escudos bailando bajo la lluvia de un sueño púrpura” (Las Cartas de la Medicina, 1998, 196).

Donde el alma me susurre…

Hay decisiones que son difíciles de tomar. Dejo Búho Blanco a finales de septiembre. Han sido casi cuatro años llenos de ilusión y desbordante creatividad, un constante aprendizaje.

Continúo mi camino con un profundo agradecimiento a mi compañera Rocío Andana y al Búho. Agradezco también de corazón a tod@s l@s que confiasteis en nosotras. Fuisteis un permanente aliento.

Hasta final de septiembre sigo atendiendo en consulta en Búho Blanco. A partir de entonces seguiré haciéndolo en un nuevo espacio que comienzo a preparar con mucha ilusión.

Honro lo que ha sido y lo que no fue. Y continúo navegando, confiando en la Vida, donde el alma me susurre…

Sentimientos encontrados

Pasear por sus familiares callejuelas y escuchar el eco de mis pasos; buscar un bar abierto entre tantos, ahora cerrados; tantos comercios con las cancelas bajadas. Solo las palomas y las golondrinas campan a sus anchas. Nadie. Me llega el relajante sonido del agua de una fuente cercana. En el silencio más absoluto las campanas de la Giralda, con una vibración que me desempolva el alma, me recuerda que son las 10.00 de la mañana. Ese repicar me trae de nuevo a esta “nueva normalidad” que de normal no tiene nada.

Y sin embargo, me siento feliz al pasear por sus callejuelas, en otros momentos atestadas de turistas y ruido. Disfruto al sentir este silencio que me permite escuchar y escucharme. Esta ciudad que hoy parece un decorado. Sin vida, diría alguien…

Y siento que, a pesar de tanta tragedia que puedo intuir tras tantas cancelas bajadas, tras tantos bares cerrados, tras este llamativo silencio… a pesar de tantos sentimientos encontrados que me han asaltado en este mañanero paseo, siento que, muy al contrario de lo que pudiera parecer a simple vista, el barrio rebosa vida: en cada paloma, en cada golondrina, en cada geranio, en cada gota de agua… y sí, a pesar de tanto, la Vida sigue abriéndose paso.