De la sumisión, la libertad y el Amor… sin pedir permiso

22688401_10159479055605297_2516405147087646275_nFotografía: JAFG

Hoy estoy revuelta. Ayer tuvimos sesión de El Laberinto de la Academia y, una vez más, quedaba de manifiesto la sumisión a la que el sistema universitario nos aboca a los que queremos hacer carrera académica; la rabia por un sistema tremendamente indigno, que nadie conoce nada más que el que lo vive, se hacía presente. Yo pensaba estar ya libre de esto (ingenua de mí), y me doy cuenta cómo la rabia y el dolor de los estudiantes es el mío propio. Rabia, dolor, indignación…

Y justo hoy, cuando más revuelta estoy, abro el correo y me encuentro dos regalos. Uno de un hombre para mi muy querido y admirado. Me manda este artículo: “Los males de la universidad y la conjura de los mediocres” (de Ana Jorge, en “Sin Permiso”). En el último párrafo podemos leer sobre esta sumisión, a la que le añado, una sumisión que nos lleva a una individualidad feroz y enfermiza. Una sumisión con la que, si nos descuidamos, podemos perder hasta la dignidad por el camino. Y al leerlo me sube la bilis acumulada durante años, una bilis que creía haber ya echado de mi cuerpo; pero no, aún me duele el alma cuando me reconozco en esa sumisión a unas normas y criterios absolutamente irracionales impuestos por los mediocres…

El otro regalo me ha alegrado el corazón. Me llega desde muy lejos, desde Chiapas, donde un amigo del alma me cuenta cómo mujeres valientes luchan por su libertad, sin pedir permiso. Me cuenta que “son ellas quienes hoy toman la batuta y la delantera. Son ellas, jóvenes envalentonadas, quienes hoy no sólo dicen “ya basta”, como hace veintitantos años, sino que dicen ​”así lo haremos”. Todo esto me hace mucho eco porque creo que es parte de esta “feminización” del mundo que tanto nos urge”.

Leo esto y el corazón se me acelera, se me alegra, me da la pista. Es por aquí. Y me doy cuenta que no quiero decir más “ya basta”. Ahora quiero compartir un “así lo haremos” y quiero hacerlo desde lo femenino que hay en mí. Me doy cuenta cómo la rabia, el miedo y el dolor solo podemos transitarlo desde el Amor, el amor a la madre, el amor a la Tierra, el amor de lo femenino y a lo femenino. Solo con el Amor podremos transitar la rabia, el miedo y el dolor.  Solo el Amor nos hará ser libres de tanta sumisión, sin pedir permiso!

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