La “violencia” en la universidad… Aún hay esperanza

Llega a consulta una mujer joven, estudiante de doctorado. Quiere terminar su tesis pero hay algo que no la deja avanzar.

Un dolor profundo la guía, un dolor que le habla de violencia… y se da cuenta que es la misma violencia que el sistema académico ejerce sobre ella; y es la misma que ella ejerce sobre si misma…

Cuando escucho, una y otra vez, cómo en este Laberinto de la Academia vivimos bajo tanta violencia, se me encoge el corazón. Y al mismo tiempo me recuerdo, una y otra vez, que en la Universidad podemos estar de otra manera, podemos humanizarla, podemos humanizarnos.

Cuando acaba la sesión, la estudiante deja escapar un tímido “esto me da esperanzas”. Y mi alma sonríe… sí, aún hay esperanza…

“Gracias por hacernos sentir”

¿Cómo hacerlos conectar con sus emociones a través de una pantalla? me preguntaba una vez más al comenzar ayer las clases de Máster. Y una vez más me doy cuenta que la única forma es “conectando yo con las mías”. Cuando me permito ser, sin vergüenza, sin miedo, no hay pantalla negra que me impida entregarme. Termino después de dos días, con una sonrisa en el alma cuando un estudiante se despide diciéndome: “Gracias por hacernos sentir”.

Me parece fundamental incluir las emociones en el aula… sin ellas, qué somos?

Una forma de enseñar diferente…

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Os dejo un video que hemos realizado en el contexto de un Proyecto de Innovación Docente en la Universidad Pablo de Olavide (Arte, Tecnología y Sociedad) que mis compañeros Juan Daniel Ramirez, Elodia Hernández y yo misma hemos desarrollado.

Podéis verlo pinchando en la fotografía. Espero que os guste. Nosotros estamos muy contentos con la experiencia.