Los Educadores

José María Doria escribe una entrada en su blog, “Los educadores“, en la que nos lleva a repensar qué significa educar. ¿Para qué educamos? ¿Cómo hemos de educar? Nos lleva de la mano a reflexionar sobre algo que, en mi opinión, hoy cobra más fuerza si cabe: es necesario educar para formar un ser humano consciente. No basta con las matemáticas, la estadística, la economía… hay que transmitir otras “capacidades” (esta palabra tan de moda con el Plan Bolonia).

Cuáles son esas “otras” capacidades, nos podríamos preguntar. Doria nos plantea unas cuantas: aprender a indagar, aprender a vivir sin sufrir, aprender a ser uno mismo, aprender a construirse una mente feliz, aprender a escucharse en el silencio, aprender a convertir el error en experiencia, aprender a vaciarse y fluir en la creatividad, aprender a manejar el miedo y la anticipación, aprender a identificar sentimientos y expresarlos, aprender a asumir la propia responsabilidad de nuestro destino, aprender a empatizar con las emociones del otro…

¿Y cómo se transmiten estas capacidades? ¿Cómo se forma a un estudiante en un ser humano consciente? Doria nos da una clave. “Se educa ‘siendo’ (…) Para ‘enseñar’ conviene sentir lo que se comparte (…) Es por ello que tras haber vivido lo estudiado, es cuando estamos en condiciones de transmitir desde el corazón, tal vez porque lo transmitido ya es “nuestro”, y cuando es nuestro, la transmisión aflora envuelta en emociones..”.

Esto es, los profesores y profesoras hemos de ser seres humanos conscientes; o como diría Aguilera (2010), hemos de ser capaces de transformar nuestra disociación en integración. Y ahora la pregunta sin respuesta: ¿Cómo nos transformamos en seres humanos conscientes, como llegamos a ser personas integradas?

Libertad de pensamiento

El artículo de Emilio Lledó publicado en Público el domingo pasado, “La corrupción mental es peor que la económica”, plantea lúcidamente cómo el Plan Bolonia es un paso atrás en la educación universitaria pues hace al estudiante menos libre. Según el filósofo, “la libertad de expresión no tiene sentido si no hay antes una libertad de pensamiento”. Y me pregunto, ¿Dónde podemos encontrar esa libertad de pensamiento si no es en la Universidad? Y sigo dándole vueltas y vueltas al mismo tema… y me quedo intranquila, por lo que estamos haciendo en la Universidad en aras de una Excelencia y una Objetividad de la Ciencia (todo con mayúsculas, ojo!) que, desde la más absoluta “consciencia”, va en contra de la libertad de pensamiento.

La ceguera de la docencia en Economía

The Economist publicó el 17 de septiembre unas interesantes reflexiones sobre cómo la crisis puede afectar a la docencia en Economía. Dichas “reflexiones de grandes economistas” no tienen desperdicio e invito a todos los que tengan interés por el tema a leerlas directamente. Simplemente, como muestra un botón: Gilles Saint-Paul, profesor de economía en la Universidad de Tolouse, afirma con rotundidad que la crisis debería suponer algunos ajustes en la docencia en Economía (prestar mayor atención al credito bancario)  pero sin suponer un cambio de paradigma.

¿Y después siguen preguntando qué qué podemos aportar desde la Economía Ecológica y la Ecológica Política? Por un cambio de paradigma YA, en las bases teóricas, conceptuales y metodológicas. Y sobre todo, en la Docencia.

Inauguración MDES 2010-11

El próximo martes 2 de noviembre inauguramos el Master en Desarrollo Económico y Sostenibilidad a las 17.00 horas en el aula 4 del Edificio 3 de la Universidad Pablo de Olavide. La Comisión Académica presentará el programa del curso, las normas aplicables y se pondrá a disposición de los estudiantes toda la información requerida.

“Educación para una independencia en el pensar”

Hace tiempo que me ronda la cabeza escribir sobre Universidad, Docencia y Economía. Una manera de resaltar los cambios tan necesarios en las aulas de nuestra universidad. Una manera de reivindicar la imperiosa necesidad de enseñar a pensar a los estudiantes, de dignificar la figura del profesor universitario como alguien que piensa y que siente. Una manera de dignificar la Universidad y la Libertad de Pensamiento.

Esta idea siempre está ahí, va y viene; no soy capaz de plasamarla aún en un papel pero me ronda y me ronda. Y hoy, buscando, como siempre, encuentro una maravillosa frase de Einstein: “Para ser un individuo válido, el hombre (y yo añadiría, y la mujer) debe sentir intensamente aquello a lo que puede aspirar… Dar importancia excesiva y prematura al sistema competitivo y a la especialización en beneficio de la utilidad, segrega al espíritu de la vida cultural (…). Para que exista una educación válida es necesario que se desarrolle el pensamiento crítico e independiente de los jóvenes, un desarrollo en peligro continuo (…). La enseñanza debe ser tal que pueda recibirse como el mejor regalo y no como una amarga obligación”. (Publicado en el New York Times, 1952).

¿Sistema competitivo?, ¿especialización? ¿utilidad?… Nos suena, ¿verdad?

¿Pensamiento crítico e independiente de los jóvenes? ¿La enseñanza como regalo? Ojalá nos sonara…