El Agua… en femenino y con mayúsculas…

 

 

Ahora que me duele ver cómo la tierra se abre, cómo los pantanos se vacían dejando intuir pueblos que algún día lo fueron; ahora que me indigna observar cómo los telediarios se llenan de imágenes secas; ahora que le ponen nombre de mujer a las borrascas…

Ahora que nos inundan de palabrejas que nadie entiende para hablar de lo más básico, de que el agua es mía, es tuya, es del río por el que pasa, de la nube que se la lleva, de la tierra sobre la que cae… ahora que me dejo sentir y me doy cuenta que el agua no es mía, no es tuya… ahora…

Ahora que veo agua en todo y en todos, en la fuente y en la roca, en tu piel, en mi piel; ahora que veo su ausencia en todo y en todos, en la fuente y en la roca, en tu piel, en mi piel… Ahora que todos hablan del agua y nadie parece sentirla, ahora que quiero sentirla y dejar de hablarla; ahora que me doy cuenta que el Agua es en femenino y con mayúsculas… Ahora…

 

… Y el río me sigue hablando…

… Me sigue hablando de serenidad, de escucha, de acompañamiento. De peces que saltan justo delante de mi piragua dándome la bienvenida; que me esperan en el mismo sitio para, a la vuelta, despedirme. El río me habla de orillas con patos que aletean y elevan el vuelo con un remolino sonoro ante mi llegada. El río me habla del mar, de su rumor que se hace más intenso conforme avanzo; de la transformación del agua; del suave balanceo que me mece; de los colores que se reflejan en sus tranquilas aguas; del sonido cuando la pala acaricia. El río me habla del Silencio…

Yendo hacia el mar, volviendo hacia el sol. Un atrevimiento, un reto, un regalo inesperado… y si escucho, el río me sigue hablando…

Río Fluviá
Río Fluviá

Lo prometido es deuda: ¿Qué me ha enseñado el Río?

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Primero fue la excusa de que no estaba en casa, que seguíamos de vacaciones; después, la pereza y la tórrida Sevilla que nos recibió me aletargó durante más de una semana, incapaz de sentarme delante del ordenador. Hoy, aquí estoy, repitiéndome la misma pregunta que me hago desde que terminamos la piragüada, ¿Qué me ha enseñado el Río? No quiero que pase más tiempo, que me engulla de nuevo la vorágine de un septiembre cargado de rutinas y que todas estas fluvio-emociones queden en el recuerdo que, como todos, se difuminarían con el tiempo. Quiero, todavía con la modorra de las vacaciones y con la fluvio en el corazón, expresar y sacar lo que llevo un mes guardando.

¿Qué me ha enseñado el Río? Imagino que no soy original si me agarro al mantra tantas veces repetido, el Río es Vida. Pero ahora diría, el Río es La Vida. El Río, con sus tramos lentos y tranquilos, placenteros, donde únicamente se oye el contacto de la pala con el agua, donde si me paro a escuchar, oigo mi respiración, la respiración de la Vida, la que siempre me acompaña y tan poca cuenta le echo; oigo mi corazón, el corazón que me da Vida.

El Río, con sus tramos fuertemente ondulados, con su corriente, con el garbí que me frena, que me pierde; ese viento que trae el mar y que, con la falta de experiencia de una novata, me hace remar contra corriente. Esos, que creí malos momentos, me enseñaron que el río fluye y hay que fluir con él.

El Río me ha enseñado a dejarme llevar, por sus aguas, por una mano amiga, por una espera serena, por una pala amante. Y no es fácil, y el río me enseña…

El Río me ha enseñado a escuchar el Silencio, con mayúsculas. Donde se puede conseguir un “Acoplament” bajo las estrellas, en un silencio nocturno, donde sólo los sonidos de la noche se hacen presentes. El Silencio… de día, de noche, dentro, fuera… sola, acompañada…

Y he aprendido lo que es convivir una semana con casi 40 desconocidos al inicio, y llegar a extrañar a muchos al despedirme. “Es que no se puede ser tan majica”, “Noniná”, “Lo Riu…”, “La cucaracha, la cucaracha…”, y tantas otras cantinelas que se me han quedado dentro enredadas entre risas…

El Río me ha enseñado que siempre se llega al Mar; ese Mar que todos sabemos que llevamos dentro. Todo fluye, todo cambia, pero el Mar siempre está ahí, esperándonos, esperándome. Y al llegar, hay un abrazo cálido en el que fundirme, en el que sentir que he llegado, que he podido, que he fluido, que he aprendido…

El Río me ha enseñado el valor de una Piedra… La Piedra de la Vida… que hoy cuelga de mi cuello como el mayor tesoro. Por todo ello, Gracias al Río, Gracias a la Vida. Gracias a Javier Martínez Gil por tanta generosidad; gracias por decirme un día: “deja de estudiar el agua en tu despacho y vente al Río”… Gracias a Rafa por hacerme disfrutar en una doble :)… y gracias a toda la familia fluviofeliz por esta fluvio-experiencia. ¡¡Acoplameeeeent!!

¡¡NONINÁ!!

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Este escrito solo podrán entenderlo en toda su profundidad esa familia fluviofeliz que Javier está formando. Para el resto, sólo os puedo decir: HAY QUE VIVIRLO!

También la lluvia

La última película de Itziar Bollaín, «También la lluvia«, es algo más que una película. Al margen de la crítica cinematográfica, de Goyas y Óscars, me gustaría resaltar cómo la película es capaz de reflejar que el colonialismo no ha terminado; sólo ha cambiado de nombre. Antes era Cristobal Colón, ahora son las grandes multinacionales, como Bechtel. Antes era la guerra por el oro, ahora la guerra por el agua. No sólo nos apropiamos de sus recursos y de sus tierras, sino «tambien la lluvia» es apropiada por las grandes multinacionales. La película pone encima de la mesa un conflicto que no por viejo está superado; un conflicto que sigue hoy más vivo que en el siglo XV.

Además, habla de Amistad y de Compromiso, dos valores tan escasos como necesarios en estos tiempo. Una película que hay que ver y sentir.

Derecho al agua declarado Derecho Humano por Naciones Unidas

«La Asamblea General de la ONU reconoció hoy (28 julio 2010) el acceso al agua potable como un derecho humano básico y urgió a garantizar que los casi 900 millones de personas que carecen del líquido vital puedan ejercer ese derecho.

En una resolución adoptada por 122 votos a favor, ninguna en contra y 41 abstenciones, la Asamblea estipuló también que el acceso a los servicios sanitarios básicos es un derecho en vista de que la contaminación del agua es una de las principales causas de mortalidad en los países más pobres»

(Para leer la noticia completa, http://www.un.org/spanish/News/fullstorynews.asp?newsID=18853&criteria1=agua&criteria2=Asamblea)

Es una magnifica noticia, esperada durante mucho tiempo. Sin quitar un ápice a la bondad de la misma me surge una pregunta: ¿cuáles son los 41 países que se abstuvieron y por qué?

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